100 Años de Soledad de Gabriel Garcia Marquez

Arcano

Era inevitable escribir sobre esto; pero completamente natural. Cada generación esta ligada a una extraña fijación por el pasado, a uno, que pareciera que estuvo lleno de genios y poetas, donde el arte era verdadero y que a la muerte de cada uno de ellos, sellamos para siempre una era de soledad.

Cada uno de nosotros somos los hijos de un lugar lejano, de emociones que buscaron estar fuera de los parámetros de lo terreno, de cuestionamientos irremediables, y de una tierra que al parecer, ha perdido su forma en el tiempo.

Cada descendiente atado a la marca de casi el mismo nombre, cada necesidad del corazón, torturada por el mismo hueco, cada persona que conocen, pasajera, pero significativa, y cada relación, demasiado cercana para darle salud a la vida.

Un mismo lugar lleno de lluvia y bochorno,  donde las realidad es inflexible pero las leyes de la realidad son flexibles, no por se estas irreverentes, sino por que simplemente así son,  por que así son las emociones humanas, volubles.

Hay dos especies de entes imaginativos, los que ven en muchos mundos, y otros pocos, quienes solo conocen un mundo diferente y lo pintan con las mayor perfección; Macondo, solo para Márquez.

La descripción es tan rica como una familia lo puede ser por varias generaciónes, cada lector es responsable de no apurarse, si es que quiere disfrutarlo, no es tan fácil, pero un salto sorpréndete para todo quienes logren “finalizar” Cien Años de Soledad”

¿Como hablar de tanto tiempo?,  en este caso aplicar siempre la antigua “al buen entendedor, pocas palabras” léanla, no por que les guste, la universalidad humana no esta hecha para que nos agrade a todo, aun que tome una vida leerlo, en esta caso, tampoco es mala idea.

Vendrán  otro días en el futuro, donde fallecerán quienes ahora no hacen el mas mínimo ruido y las condolencias serán igual de potentes. Ahora hay otro Márquez, otra Garro, otro Neruda, y en su momento tendrán el único verdadero prestigio, la inmortalidad.

Ahora es momento de una realidad mágica y no por ellos menos probablemente cierta; un tren que llega con el viento, de ella baja un hombre de bigote, y bajo la plenitud del sol se dirige hacia adentro, sabe que ha llegado, a Macondo.

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