30 Años de Paz y Baile Viviendo en La Maldita Vecindad

Fotos: Rodrigo Puente
Texto: Héctor García

19 de Septiembre, la peor tragedia en la Ciudad de México, un gran terremoto sacude la capital, sin duda la población, en especial los jóvenes, necesitaban alguna motivación para seguir adelante, la música era el mejor refugio, así fue como empezaron a surgir bandas tomando temas coloquiales, temas de la calle.

Así es como unos amigos vecinos de la misma vecindad empiezan a tocar un poco de rock fusionado con sonidos de la calle, ska y más, bajo la bandera de La Maldita Vecindad Y Los Hijos Del Quinto Patio, llegan a nosotros canciones con historias de personajes callejeros. 30 años después, 15 mil personas cantan y bailan con esas rolas que siguen coincidiendo con los personajes que encontramos en las calles.

Pero al tener a La Maldita en el Palacio de los Deportes solitos, como que le faltaba algo al menú, el show empezó con la chingonería del ska del Desorden Público, compas que también celebran 30 años de trayectoria.

Era de esperar que José empezaría ésta pasarela de éxitos, nuestro vendedor de amor hizo vibrar hasta el más pinche aburrido del lugar, mínimo despertó con un madrazo, todos cantamos aquellas historias con las que nos identificábamos y qué ahora vemos que siguen siendo las mismas, los mismos puercos haciendo aplicando el “Apañon” en las calles, los mismos flacos lanzando fuego.

Muchos dirán que son las mismas pinches canciones, los mismos pinches discursos y así es, pero en algún punto te viene valiendo madres y te pones a cantar, más cuando en un pequeño acústico nos deleitan con rolas como “Con Sólo Tocarte”, “Tejedor De Historias”, “Ojos Negros”, el primer rap mexicano con “El Barzón”, incluso con el mismo encabronamiento cantas “Mojado” por todos aquellos que se van para el otro lado y cantando “Morenaza” por todos esos cabrones que 30 años después siguen piropeando a lo pendejo a las mujeres.

La noche estaba llena de sorpresas, una de ellas el escuchar “2 De Octubre”, “Sirena”, “Tatuaje”, rolas que muy pocos habían escucho en vivo. Sin importar la empatía que había en el escenario entre los integrantes, nos seguía dando coraje cantar la historia de José atropellado por un puto junior con su auto blanco.

Como era de esperarse, el pinche final emotivo haciendo honor al gran Pachuco De Oro convirtiendo el Palacio de los Deportes en una auténtico salón de baile con “Kumbala”. Alrededor de 30 rolas, 30 años y 3 horas, pinche conciertazo que nos brindó La Maldita Vecindad que seguramente son de las últimas bandas mexicanas que trasciende tan alto y transmiten tantas historias en sus líricas, larga vida a estos clásicos del rock mexicano.

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