A Love Electric & John Medeski: Un Coctel de Psicodelia, Jazz y Experimentación en el #Lunario10

Texto: Gabriela Estrada

Fotos: Michell Alegría

Y el sueño se vuelve realidad, entre tinieblas y luces artificiales, el escenario va tomando forma, dando vida a cada instrumento entre la concurrencia estrafalaria y aleatoria que inunda al Lunario.

Es la noche del Sábado 23 de Agosto, la lluvia no cesa de caer allá afuera, hay reunión de paraguas, impermeables y carros fugaces que huyen al tiento de los charcos.

Todd Clouser (guitarra y voz), Aaron Cruz (bajo), Hernan Hecht (batería) y John Medeski (teclados), suben a escena y en poderosa presencia a dar inicio a la intensidad de un impetuoso jazz, que en consenso, se une a la voz de un desenfadado Clouser.

El estilo de cada integrante va de lo grunge a la onda hippie; la kafkiana y en cueva sónica, vamos entrando a un nuevo ritmo donde prepondera el teclado Hammond de Medeski.

Los 70 vuelven en el pedaleo, se infiltran en la piel produciendo escalofríos a los amantes de esta deliciosa música. Ambientes desérticos y películas de Clint Eastwood podrían emanar de estas escenas musicales.

Efectos increíbles que simulan instrumentos de viento, efectos al bajo, toques jazzosos en la batería, un sonido acuoso se define en metal para dar paso a una increíble manera de ejecutar el sinte de Medeski, cual si fuese un cubano bongó.

Mesita, seriedad, vino y todas esas formalidades de un bar de jazz en México (tirando un poco a lo elitista), contrastan con la sencillez de los integrantes de la banda y con una gran maestría y pasión que cada uno inspira, aquella que no necesita más ornamenta que su propia ejecución musical frente a sus seguidores.

Todo es efecto suave pulsar, breves y discernientes  palmadas a las cuerdas del bajo, todo es mágico, la lluvia toma sentido y son a estos ritmos. Todo es halo de luz, suave caricia sónica. Ese gran efecto de megáfono en uno de los micrófonos (a la batuta de Todd), como anunciando un influenciado proceso creativo, alimentado de una diversidad de culturas, contextos y feelings musicales.

Con el dorso de la mano derecha, Aaron Cruz hace un efecto hermoso a “How To Trust A Lover”, mientras Medeski y Hecht hacen lo propio, embalsándose en la voz de Todd.

Perfecta canción de cierre de concierto, retumbando en las sonrisas infantiles y en las lágrimas de adultos anhelantes de emociones puras.

“Son Of A Hero” fue el gran plato fuerte de la noche; nuevo disco y cuarto material de estudio de A Love Electric, después de la trilogía “20 Century Folks Selections”, “Selections In Garage Jazz” y “The Naked Beat”.

Siempre arriesgados, navegando de un género a otro (del jazz a la psicodelia, a lo sinfónico, a lo Burroughs), A Love Electric nos invitó toda la noche a un gran encuentro del que la música fue huésped: la reinvención.

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