“Armablanca” de José Agustín

Foto: Cortesía de El Universal.

Foto: Cortesía de El Universal.

Reseña por: @GabaMaiden/ Gabriela Estrada Espínola

Con mucha buena onda e influencia de la generación beatnik, José Agustín publicó en 2006 “Armablanca“, para todo enamorado empedernido y mal correspondido.

Bajo dosis fuertes de espionaje, otro tanto de política, mucha intriga y caminos truculentos, nuestro rockerazo favorito de la literatura, nos comparte una historia novelesca que nos lleva al México de 1968.

Es Dionisio, el personaje principal quien juega con los estados de ánimo del lector, gracias a la gran ruptura amorosa que sufre tras ser plantado en el altar por su gran amor, Carmen.

Su pasión por la cocina y el buen alivio que el tiempo trae consigo, van cubriendo las heridas del enamorado, hasta que la bandida amante reaparece hecha toda una activista política, justo cuando el movimiento estudiantil de 1968 comenzaba a gestarse.

La reproducción de la ciudad de México de aquel entonces, se te plasma en los ojos y en cada aventura a la que Dionisio se enfrenta para tocar en giros el corazón de su traicionero amor, en medio de un contexto social ultra turbulento, donde la pasión pareciera cosa de valientes.

Sin apostar por un libro documental de la época del movimiento estudiantil del 68 en México, “Armablanca” sólo lo coloca como “música de fondo” para bailar al son de un nudo de conflictos internos que Dionisio, vive a sorbos de erotismo, engaños y de un sabrosérrimo manejo del lenguaje. ¡Atásquense!

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