Babasónicos: Circo, Maroma y Sudor en la Carpa Astros

Texto: Fernando Contreras
Fotos: OCESA

Después de actualizar algunas leyes en el país, algunos ya se empiezan a preguntar, ¿Qué es un circo? No los culpo, pero los shows de entretenimiento tienen que cambiar constantemente para no aburrirnos con actos clásicos en donde sólo veíamos elefantes, hombres y mujeres volando, así como personajes con apariencia diferente que a algunos hacían reír.

Fuera de asegurar cuál es el futuro de los circos en México, la gente detrás de la Carpa Astros se puso las pilas para darle un cambio al lugar y mostrar un foro adicional de conciertos y festivales en la Ciudad de México que ofrecerá música y talento con los toques clásicos del carrusel, las manzanas con caramelo, los algodondes de azúcar y uno que otro churro relleno.

Babasónicos, los encargados de inaugurar la Carpa Astros como nuevo venue musical, llegaron desde Argentina para presentar su nuevo álbum Babasónica Electrónica e invadirnos con sus clásicos temas por poco más de una hora y así dejar a sus seguidores sudorosos, emocionados y un tanto inconformes.

Antes de comenzar, una banda les abrió y no sé si alguien la vio, equis, nadie les gritó, sólo los fans de Babasónicos que entraron desde que abrieron la puerta. Para los no desesperados, el recinto contó con varios ditractores fuera de la carpa que hicieron muy amena la espera por más de una hora para ver a los argentinos; foodtrucks, palomitas, barras de cerveza, espacios para sentarse y algunos DJs que ponían música de la radio… o eso parecía.

Pasando las 10:00 p.m., Adrián Rodríguez y compañía salieron al escenario para comezar su set con “Uso”, “El Colmo”, “Risa” y la viejita “4 A.M.”. Hasta aquí no todo iba bien, no hubo saludo cordial por parte de la banda, la iluminación no era la adecuada y las proyecciones detrás de los músicos tenían muchos errores.

Siguieron con “Los Burócratas Del Amor”, “Run Run”, “Desfachatados”, “El Baile De Odín” y “Sin Mi Diablo”; una serie de temas en donde los errores fueron desapareciento muy lentamente para darle paso con mucho éxtasis a “Putita”, “Y Qué?”, “Muñeco De Haití”, “Sheeba Baby” y “Fizz”.

Además de que el calor se concentraba cada vez más duro, la gente seguía sin ver a los demás músicos fuera de Adrían, obvio por la mala iluminación. Al parecer a nadie le importaba y la verdad a mí tampoco; no soy gran seguidor de los Babasónicos y creo que nunca lo seré, pero desde mi perspectiva, parecía que el grupo estaba dando el mejor show de su historia en la ciudad, considerando que sólo los he visto dos veces más.

Estábamos por llegar a una hora de concierto y no tenía idea de cuánto tiempo ni qué canciones faltaban, aún así el siguiente clímax llegó con “Carismático”, además de “Yegua”, “Aduana De Palabras” y el final con “La Lanza”, sí, el final.

Cientos de pesos y una hora de concierto o un poco más para escuchar muchos chiflidos, mentadas de madre y sentir la esperanza de que regresaran al escenario. Al final lo hicieron, pero sólo sonaron “Flora Y Fauno” y “Fiesta Popular”. ¡Bah!

Al final la banda hizo lo mismo que siempre, con todo y su clásica arrogancia, aunque la energía se sintió muchas veces mayor y por lo menos yo no salí con mal sabor de boca. Tal vez fueron los borrachos que tenía a mi derecha o tal vez fueron las señoras que tenía a mi izquierda. Lo que sí es que los Babasónicos brindaron un show diferente, en un lugar diferente y con buena producción que tropezó varias veces. Bueno… pasa.

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