Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte de Horacio Quiroga

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Hubiera sido demasiado predecible reseñar a Poe o a Lovecraft cuando hay un autor que nunca necesito noches lúgubres o monstruos horripilantes para generar un escalofrió. Me refiero  Horacio Quiroga, para quien la tragedia y la desesperación fueron siempre su mejor artilugio.

Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte es un compilado que nos adentra en el salvajismo humano en sus diferentes perspectivas. La desoladora tristeza, la desesperante pérdida o la maniática obsesión. De la tinta de un hombre que vivió y murió en la desgracia.

Horacio Quiroga fue un escritor uruguayo de los inicios del siglo xx, marcado por la enfermedad, el suicidio y la miseria; la mayor parte de su vida trascurrió en argentina donde su obra estuvo profundamente influencia en las hostilidades de su entorno.

Recordemos que la argentina de esa época era prácticamente una tierra implacable, con una bastedad de paramos salvajes y rancherías, llena de selvas inhóspitas y pueblos conservadores; recursos que le dieron a su obra un sabor muy particular.

No son las tétricas ciudades carentes de alma de los autores norteamericanos, sino  las tierras aisladas olvidadas por dios. Donde un poco de veneno, una bella gema o una almohada de plumas son catalizadores desastrosos.

Algo curioso de  su narrativa, fue la cualidad de crear fabulas sombrías donde los animales son los personajes principales e inevitablemente las victimas de la fatalidad, como es la historia de Yaguai o los victimarios como las hormigas en La Miel Silvestre.

O el origen de bestialidades inimaginables, como en su cuento más aclamado, y a la vez el más horrendo, La Gallina Degollada, donde más de uno terminara con una escalofriante sensibilidad en la yugular.

Como toda historia de horror, el pavor que genera la obra se va diluyendo conforme lo torcido y lo asqueroso se va innovando a partir de precedentes como este libro. Pero la sensibilidad del horror que puede provocar la psique humana, difícilmente perderá su efecto.

Hay quienes no lo consideran un autor de terror y más uno realista tirándole a lo existencialista, pero nada da más miedo que la vida misma. Así tenemos por ejemplo  “A La Deriva” el la cual el mismo tiempo se vuelve un proveedor de agonía.

No hay nada más pavoroso que la fragilidad de la vida, la facilidad con la que cualquier tontería o momento de desequilibrio puede acabar con nosotros; eso es lo atrayente de este autor, una mezcla entre ruralismo y contundencia.

Sin contar que a pesar de todo, desde La Triste Estación de Amor hasta el extraño cuento La Meningitis y su Sobra, la pluma de Horacio Quiroga es cautivante. Una ves que  empiezas este libros, es difícil, aunque incomodo, no poder dejar de leerlo.

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