Echo & The Bunnymen despegando de la realidad en El Plaza Condesa

Texto: Fernando Contreras
Fotos: OCESA

Desde Liverpool, Echo & The Bunnymen se dio una vuelta después de cuatro años de verlos en aquel primer Corona Capital; era una de las pocas bandas que faltan por regresar incluidas en el cartel de esa edición. La banda de post punk vino a presentar su doceavo álbum de estudio, Meteorites, en el cual nos muestran un sonido aún más fino y con más producción que cualquier banda de su categoría ha venido alcanzando con el paso de los años.

Odisseo y su Días De Fuego fueron los encargados de abrir el show; yo no sabía qué pensar, aunque la mayoría comentaba que fue una idea no adecuada para tan tremenda banda que saldría después. Al final, el recibimiento no fue malo, la banda se sintió agradecida de intercambiar aplausos por algunos de sus temas que andan sonando mucho en la radio de rock local. Cabe considerar que no había muchos asistentes durante este momento, yo llegué justo cuando comenzó Odisseo y sólo tenía cuatro o cinco personas delante de mí; así que más que ponerles atención, me preparaba mentalmente para ver de muy cerca a Ian McCulloch y compañía.

Echo & The Bunnymen salió 30 minutos después de terminar Odisseo y la iluminación se tornó más fría, ad hoc a la agrupación liderada por McCulloch, a quien sí le quedan las gafas oscuras sobre un escenario cubierto; observen las fotos para ver hacia quien va la pedrada.

“Meteorites”, “Rescue” y “Villiers Terrace” fueron los primeros temas antes del cover in extenso de “Roadhouse Blues” seguido de “Never Stop”, “People Are Strange” y uno de mis momentos favoritos con “Seven Seas”. La banda siempre se mostró un poco indiferente, sin grandes expresiones, principalmente por Ian McCulloch, su almohadazo y Will Sergeant, quienes se han mantenido en la agrupación desde Crocodiles (1980), su primera publicación. Sabemos que su esencia es así, por lo tanto no es de sorprendernos su poco interés notable al tocar, bueno, así se manifiesta.

Teniendo a dos fans gritones justo detrás de mí, me concentré para escuchar lo siguiente; “Bedbugs And Ballyhoo”, “Holy Moses”, “All My Colours” combinada con “Zimbo”, “Over The Wall” y un tema nuevo, “Constantinople”.

Después de “All That Jazz”, los grandes gritos de seguidores aferrados y uno que otro dark excéntrico por ahí, se vino un tremendo clímax que nos puso la piel de gallina; “Bring On The Dancing Horses”, el aumentado boom con “The Killing Moon” y para terminar, “The Cutter”. A pesar de haber durado poco, como el concierto de alguna banda nueva, Echo & The Bunnymen nos ofreció un final que ninguna otra banda nos ha dado en mucho tiempo; aún faltaba el encore, pero creo que si no hubieran salido de nuevo, la satisfacción brotaría de todas formas.

Para finalizar, ahora sí con el encore, “Nothing Lasts Forever”, seguida inmediatamente de “Walk On The Wild Side”, original de Lou Reed, le dieron paso a una de las mejores canciones del mundo, “Lips Like Sugar”, un magnífico tema que duró más de lo normal y que nos terminó de destrozar la piel.

Está de más decir que queremos que vuelvan, ya está aberrada esta frase, pero no es normal que una banda nos haya dejado así, no con ganas de más, con ganas de seguir levantándonos con sus canciones. La conclusión está incierta, ¿Es una banda de culto con el alma renovándose o tal vez les podamos seguir la pista con algunas sorpresas como si apenas los conociéramos?

Últimas


SÍGUENOS EN...



FACEBOOK



TWITTER



INSTAGRAM