El Banquete de Platón

Texto: Arcano

Es una situación típica, todos están bien pedos y empiezan a filosofar, sólo que esto no será filosofar en la peda, será El Filosofar En La Peda. Los tipos hablan del amor y de lo chido y triste que puede ser a veces. Con esto, Platón sentó las bases de las relaciones sentimentales por los siguientes dos mil años.

¡Ah! Por cierto, en la antigua Grecia, en particular en Atenas, hasta la llegada de Platón, sólo los ciudadanos, énfasis en masculino, tenían el derecho de adjudicarse los valores que vociferaban, es decir, el sexo iba de la mano de las relaciones de amistad surgidas en la batalla o en los banquetes.

Platón nos habla de una mezcla de hombres jóvenes y otros curtidos en la guerra, expresando su sentir sobre la idea más grande y la más abstracta del mundo. El mismo Sócrates es representado como un tipo intenso y experimentado, no sólo en la conversación, si no también en la batalla y en otras cosas.

El joven Fedro dice que el amor es la mayor fuerza del mundo, que siempre ha existido, que no hay mejor cosa que buscar el amor en el más sabio y experimentado al respecto, es obvio a quién se las quiere dar.

Pausanias critica al respecto y hace énfasis en los dos tipos visibles de amor; coger y querer. Evidencia que, para querer, se tiene que ser inteligente, que lo físico es vulgar si no nace de algo especial entre los involucrados.

Eriximaco es más sencillo, no hay mejor amor que el nacido de un buen carácter, de dejar las cosas fluir y no pasarse de lanza con la otra persona.

Aristófanes va más allá, revela que el amor es el motor del mundo y que estamos destinados a buscar nuestra otra mitad, ésta no contempla género, señala la desgracia del mundo a causa de la falta de esta necesidad.

Agatón alega que el amor revive, no hay limites ni dolor imposibles, mientras se tenga en quién confiar, considera al amor el origen de todo el arte.

Luego habla Sócrates y se los jode a todos, advierte que el amor nunca estará por encima de la verdad, que el amor no tiene moral y que la verdadera belleza está en el alma.

Y llega Alcibíades, se pierde en su coraje ante Sócrates por ser éste el único que ha rehusado a estar con él, lo tacha de cínico e hipócrita, por que Alcibíades sabe que éste sabe más que todos los presentes, pero siempre se hace el mayor ignorante.

Por eso aunque lo desprecie, no puede dejar de elogiar a Sócrates, al final, sabe a la perfección que no hay otro hombre igual.

Últimos


Noticias


SÍGUENOS EN...



FACEBOOK



TWITTER



INSTAGRAM