El Contingente Del Día De Muertos en Reforma

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Texto: Arcano

Podría dedicarle cientos de párrafos completos a lo desafortunado que fue el evento del Día de Muertos que salió del Ángel de la Independencia y terminó en el Zócalo capitalino, pero mejor vamos a la retroalimentación simple, dado por sentado que a nosotros como mexicanos las cosas nunca se nos dan bien a la primera, siempre a los muchos intentos.

Los problemas fueron básicamente tres:

1. El concepto. No estaba para nada definido si era un desfile de Día de Muertos, un carnaval de Día de Muertos, una celebración de Día de Muertos o cualquier finalidad del Día de Muertos. El resultado fue que hubo mucho asistente pero poco participante, es decir, si venían pintados y con la intención de agregarse, no se podía y la mayoría de los asistentes en las vallas no tenían ni la más mínima caracterización. Fue como como ir de extranjero en tu propia celebración.

Si lo que se quería era copiar el concepto visto en una película, pues de entrada no resultó. Este error lo pagaron los camellones del Paseo de La Reforma, la personas chaparras, los niños, las personas mayores y todo quien necesitaba cruzar al otro lado de la avenida. No fue como la marcha gay en donde todos llegan a involucrarse o el desfile militar en donde hay reglas y vallas muy bien establecidas.

2. La organización. La palabra correcta para definirlo es “pobre”. Es evidente que para realizar el evento se invitaron a ciertos colectivos que tienen un nicho sólido en la Ciudad de México que no coincide con otras organizaciones que están acostumbradas a manifestarse; esa idea es buenísima, pero fue mal ejecutada.

Si quieren hacer un evento grande e invitan a los danzantes, pues los invitan a todos. A los que hicieron los alebrijes, los skaters, las representaciones de los pueblos mágicos, todo los que quieran desfilar y representen la diversidad de la vida y a la vez la universalidad de la muerte. Un poco de maquillaje a los scouts que se la rifaron con el tema de la seguridad.

Entonces, lo que se vio fue un evento muy flaquito que se tardó en pasar apenas media hora para dejar a muchos con cara de insatisfacción.

3. La ubicación. Se notó quién le echo ganas y quién más o menos. Sse vio quiénes se esforzaron y quiénes desfilaron por el sólo hecho de haber sido invitados. Si meten a los coleccionistas de carros clásicos o a las motocicletas, pues les piden a los choferes que mínimo se pongan de a panda, porque de otra manera, no se entiende que hacen ahí.

Mucha lana para publicidad, mucho pago por que me lean en las principales revistas físicas y digitales de la ciudad pero nada de nómina a una persona  responsable de la calidad de las caracterizaciones y los valores del evento; un director artístico, alguien que pusiera un tope mínimo de calidad en los colectivos invitados

Alguien que se percatara que este es el único evento validado en todo el año que valdría la pena ver en el crepúsculo, ya que la noche y los muertos siempre se han llevado bien. En conclusión, la magia y la tradición no se dan solas y esperamos que haya mayores esfuerzos, sobre todo si terminaron usando dinero del herario público.

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