El Gabinete del Dr. Caligari y John Zorn: Horror y Figura en el Bestia

Texto: Fernando Contreras

Llegó el cierre del Festival Bestia con un encuentro artístico por parte del músico vanguardista John Zorn musicalizando la recién restaurada película de horror, El Gabinete del Dr. Caligari, la primera de su tipo.

No soy muy fan de la música de John Zorn y mucho menos del cine mudo o películas de culto como ésta, pero la idea de juntar en un Festival, tan retacado como Bestia, una película silente con el órgano monumental del Auditorio Nacional de fondo, resultó ser un concepto no muy usual en la Ciudad de México.

John Zorn regresó al Festival Bestia después de algunos años, ahora para ser el curador principal de esta edición y para este mencionado cierre, su talento se vio disminuido por la falta de experiencia en el órgano, aunque según él, este instrumento le ha sido de gran influencia en su no tan corta carrera musical.

En cuanto al filme, El Gabinete del Dr. Caligari (1920) se presentó por primera vez en Latinoamérica de forma restaurada, tan sólo después de haber sido parte del Festival de Cine de Berlín y musicalizada de igual manera por John Zorn en la Digital Concert Hall.

Ahora, después de tantos rescates por Europa desde su dirección hasta su actual restauración digital, pasando por traslados en la Segunda Guerra Mundial, el filme se ha valorado más como un clásico en el cine y como una expresión inovando los delirios psicológicos, científicamente hablando.

Sabiendo esto, conjugar dichos elementos resultó conmovedor para los espectadores, quienes de un momento a otro, criticamos de igual manera la ejecución de John Zorn en el órgano y la proyección del filme.

La película se defiende demasiado y su restauración le da casi una perfección. Como dije, no sé mucho de cine de este tipo, pero la simbología que se mantiene con el vestuario y el maquillaje, le da ese manejo de expresión al horror junto al gran contraste del día y la noche que se mejoró con la digitalización.

La traducción estuvo adecuada, considerando que no muchos sabemos alemán; el único problema, al menos para los asistentes de la parte de arriba, fue que no pudieron leer nada. Así las cosas en la producción.

Por último, la música de John Zorn dejó mucho qué desear y como sabemos ya, su falta de experiencia en el órgano se vio reflejada en esta ocasión. El gran instrumento es impresionante, muy adecuado para conjuntarlo con la cinta. Pero si nos vamos a detallar dicha conjunción, la música no estaba muy bien sincronizada con cada acto del filme; si terminaba uno, John Zorn seguía tocando la misma pieza, inlcuso cuando el siguiente acto empezaba a proyectarse.

La mala práctica de las piezas que van con esta película, también la notamos cuando el músico se daba el lujo de improvisar y de probar algunas notas, así que, a mi percepción, decidió ver la película de manera permanente en algunos actos para predecir la escenas y adecuar sonidos a los cuadros que veíamos.

Al final me sentí satisfecho, más por la película y el instrumento que por el ejecutante, pero también sabemos que no es fácil musicalizar una cinta así. John Zorn se da el lujo de explorar diferentes caminos en la música y claro que tiene la capacidad de improvisar, pero en una presentación de este tipo, su previa composición se tiene que ver expresada. Lástima.

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