“El Imperio De Lo Efímero” de Gilles Lipovetsky

Por: Arcano

La moda, esa satanizada exacerbación de costumbres que parecen no tener sentido, un estilo que en momentos vuelve únicamente para lucir más vulgar de lo observado a través de las ventanas del pasado.

Esto técnicamente es un breve y pésimo resumen de una de las grandes obras de la suciedad contemporánea, de la mano de un maestro filosófico moderno como Gilles Lipovetsky, el cual, está dividido en dos partes; un recuento histórico y una  explicación moderna.

La moda antigua nace de la necesidad, no sólo de la surgida por el entorno, también de la generada por la jerarquía social, se necesitaba procesar decenas de caracoles marinos de una única especie para producir una pequeña ánfora de tinta púrpura.

Las mujeres debían ocultar su cuerpo en la mayor medida posible y con ello, protegerse a toda costa de eminente probabilidad de ser violadas durante los conflictos. Aquí el color y el bordado  se convirtió en la forma de demostrar estatus.

Antes de la invención del retrete, la gente solía defecar donde sea; el zapato negro y café, además del dobladillo del mismo color en el vestido de la mujer, procuraban disimular las inevitables manchas. Tampoco olvidemos los perfumes, buenos en una sociedad accidental que no se bañaba.

La llegada de la era industrial trajo consigo la necesidad por lo simple, menos espacio para moverse, más necesidad de correr a todas partes, más calor, más hacinamiento, todo se volvió menos, pero no por ello menos preponderante, inicia la era de la elegancia.

La segunda parte; somos un deprimente ciclo de temor hacia nosotros mismo y no de una manera mística o metafórica, le tenemos miedo a nuestro propio cuerpo, le tenemos miedo a desaparecer entre la masa inmensa de la multitud, morir y no haber significado algo.

Hoy expresamos con lo retro nuestro desprecio por el presente, con lo vanguardista, lo mismo, necesitamos ser parte de algo pero que se nos diferencie de todos, reina lo que dice la mayoría, nuestra persona individual agacha su cabeza hacia la moral de la mayoría.

Gilles Lipovetsky en el imperio de lo efímero no es efímero, la moda es la idea, pero todo es una moda; no amar a los animales, despreciar a los niños, comer atascadamente y ser juzgado por ello, también convierte al individuo en una victima de la moda.

¿Volverá a llegar el tiempo en el cual los secretos y las actividades individuales sean aceptabas con resignación como antes? Según la ley de moda, en la cual todo represa, dice que sí.

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