Enanitos Verdes en la Carpa Astros

Enanitos-5

Reseña por: Gabriela Estrada Espínola/ @GabaMaiden

Fotos: MiHobbit

Mitad de octubre de 2016.

Ya las campanas de noviembre sonaban en el viento frío a la caída de la noche, mientras en la Carpa Astros se daba la bienvenida a conocidos y extraños al más puro estilo pueblerino entre polvo, melancolía, un tío vivo hecho bar y una vida de recuerdos adherida a la banda en turno.

Aglomerados alrededor del escenario que alguna vez albergara al Circo Atayde Hermanos, casi 3 mil fans de diferentes edades y generaciones, esperaban ansiosos la llegada de los Enanitos Verdes, mientras el recuerdo en voz en off de Cerati, hacía camino emulando a “La cúpula“.

¡POR FAVOR, DÉJENOS BAILAR!

Con buen callo, agarramos el lugar indicado para vivir la experiencia de 360 grados que ofrece la carpa, a una distancia suficientemente placentera y libre de cabezas, con espacio suficiente para bailar y cantar sin freno, bien acompañados.

Al puro estilo pop rock Felipe Staiti –guitarrista–, Marciano Cantero –voz, bajo y guitarra– y Jota Morelli –batería–, dieron banderazo con rolas añejadas al buen gusto del venerable, donde Staiti no perdió oportunidad para hacer presente su maestría a través de largos solos de guitarra, al son y cierre de rolas como “Besos violentos“, “No me verás“, “Te ví en un tren” y “El extraño del pelo largo“.

Distante al inicio del concierto, el público cedió ante el don de gentes de Marciano, quien junto con los demás miembros de la agrupación como siempre supo llevar a su gente a través de un viaje entre épocas, atmósferas y hasta de zonas geográficas.

Una Mendoza, Argentina –ciudad de la que son oriundos–, levantó entre sus montañas paisajes sonoros, atravesando a la Cordillera de Los Andes y miles de corazones entorno a composiciones, arreglos musicales sabrosos y contoneo masivo de caderas –con los respectivos riffs imaginarios al aire–.

UN GRAN ANFITRIÓN

Si hay un excelente frontman y maravilloso anfitrión, ése es Cantero, quien a manera de director de orquesta, condujo la gran oleada de sentimientos atados al dolor colectivo de amores lejanos, viejas cartas y, antes de caer en desgracia masiva, hizo un homenaje a Calamaro con “Mil horas“.

A propósito de “El Salmón“, los Enanitos Verdes recordaron la primera rola que los trajo a México, “La muralla verde“, sencillo de su segundo álbum y del que fuera productor artístico Andrés Calamaro.

¿Imaginan cantando a un chavito como de 10 años con todo el feeling “Luz de día“? ¿A un par de compas ya pasados de tragos, pero buena copa, entonando “Tu cárcel“? ¿A un grupo de cincuentones echando buen brinco con “Guitarras Blancas“? Parte del paisaje de aquella noche.

El ENCORE: “Mejor no hablemos de amor“, “Dale Pascual“, “Eterna soledad” y un cierre a pasión guitarroza con honores a The Trooper, de Iron Maiden y a los acordes de “Pain Killer“, de Judas Priest.

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