Fito Páez: ¡Yo te amo!

Reseña por: @GabaMaiden
Fotos: Yunuén Velazquez / OCESA

En concierto emotivo y poderoso, Fito Páez se presentó anoche en El Plaza Condesa, entre preludios de felicidad y de un tráfico interminante, agitado y repleto de fans emocionados de llegar a lo que muchos habíamos esperado presenciar: ¡¡¡un Circo Beat!!!

Enfundado en pantalones de piel y sostenido por unas blancas  y estrafalarias botas de charol, Páez abrió concierto con “Yo te amo” y encendió pasiones, calosfríos, una espera de esas que sólo uno siente cuando se trepa a la montaña rusa y espera ese golpe en el estómago que se asimila al del amor y al de las mariposas dentro.

El ying y el yang ondoneaban un ambiente diverso en público, del que se reflejaban sonrisas, luces de celulares fungiendo la chamba que solían hacer los encendedores  antaño y una marejada de rolas de Páez cayeron sobre nuestros oídos. Como naúfragos, nos abrazamos a la tabla de su nuevo disco desde el inicio y que después de cantarle a “Margarita”, ese trozo de madera musical nos llevó en mar picado a los años noventa y hacia islas del recuerdo.

Un séquito exquisito de músicos acompañaban a Páez y dirigían junto al argentino, la marejada entre la que se escuchaban emular canciones como “11 y 6”, “El chico de la Tapa” (¡no voy a morir de amor!), “Llueve sobremojado” y “Tumbas de gloria”.

Entre pausas y toques constantes a su alborotada cabellera, Fito habla del jolgorio de la noche previa al concierto a lado de su amigo Diego, con quien entre rondas de tequila y cerveza celebró la experiencia a la que la chilanga banda le rinde honores cada fin de semana.

En un jalón al presente,  escuchamos lo más reciente de Páez,  “Tu Everest”, repiqueteando en amores que han volado, señalándonos un horizonte por el cual todo enamorado ha pasado, el adiós.

Después  y en remembranza a las víctimas de la generación de desaparecidos en Argentina, el músico efervescente, habló de la importancia de la fecha en la que se presentaba en concierto para su país de origen,  a través de “La canción del soldado y Rosita Pazos”.

Estruendoso piano, suave tocar de almas y pulgares provocando relámpagos (de ése azul eléctrico que sólo se aprecia en tarde-noches de lluvia). Fito seduce  a través de sus notas, va acariciando corazones y tomando las llaves de cada baúl del recuerdo. Suena “Te ví” y acto seguido estamos frente al “Cadáver exquisito”.

La “Rueda mágica” va girando en anuncio de que pronto estaremos en casa para tocar rock & roll ¡en cualquier lugar! Aunque ya sabemos que la dedicatoria va para Charly García, compositor con quien armó esta maravillosa rola, junto a Andrés Calamaro: “un sueño con el Liverpool bar”.

El público corea, brinca, toma fotos y “él” se sabe amado, no lo esconde, no escatima e invita al honorable a ponerse “A lado del camino” y en una “Polaroid de locura ordinaria” sus botas de charol, nos encaminan a la “Ciudad de pobres corazones”, para después cantar como locos y al unísono que “Dar es dar”, mientras entre gesticulaciones, Fito Páez simula repartir cartas entre los asistentes.

VAGABUNDOSMX ¡saquen al diablo de su corazón! y escuchen la nueva producción de este gran músico y compositor argentino entrañable, que jamás acaba de sorprendernos, ya sea bailando arriba de un piano o recordándonos que la música es un antídoto liviano.

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