Grindr: El Mejor Ejemplo para Explicar el Fracaso de las Relaciones

Por: Arcano

Queridos lectores masculinos heterosexuales, ¿Qué pasaría si a través de su celular, una morra que les parece atractiva, les pide sexo como si fuera cualquier cosa? ¿La rechazarían? No me mientan, obvio que no. Pues bueno amigos lectores, ésta es la realidad a medias para los usuarios de Grindr.

Grindr es como el Tinder en exclusivo para la interacción entre caballeros, por no decir, entre hambrientos sexuales, en busca de una fantasía cochina. Hay otras aplicaciones pero ésta es un buen ejemplo del tema a explicar; “El fracaso de las relaciones actuales”.

¿Por qué? Pues muy fácil, somos el resultado de una cultura mediática que nos pretendía encaminar a un estado ideal de satisfacciones emocionales por medio del cumplimiento de “ciertas metas” cuando la raza humana, en toda su historia, ha girado en una premisa muy diferente; coger.

Miles de heterosexuales panzones y frikis darían toda su colección completa de Yu-Gi-Oh! con tal de tener una fémina dispuesta a recibir placer sin necesidad de pagarle con dinero o con amor. Cosa imposible que, para los algunos bastardos hijos de la china, les ha de parecer gracioso.

OK, ya fue mucha carrilla. Tocando el tema en serio, observamos las redes sociales de cualquier finalidad con las misma estructura; fotos, gustos personales y en ciertos casos, una referencia de la ubicación,  todo para explicar que somos un prospecto decente.

Usamos la mejor de nuestras fotos, invertimos tiempo en elogiar a las personas que nos gustan y con un poco de suerte o más bien de constancia, concertamos una cita, no importa el tipo de finalidad concretada para este encuentro.

Y llega el momento de la verdad, descubrimos a la otra persona, hacemos una evaluación rápida y nos percatamos que trágicamente el egocentrismo de lo que creemos merecer y nuestras tergiversaciones de los conceptos de la belleza, gracias Photoshop, nos impiden apreciar a la otra persona de verdad.

Todos nuestros mecanismos de prejuicios empiezan a trabajar; nos desagrada el exceso de vello corporal, nos parece de hueva los temas de conversaciones, empezamos a medi y a medir tallas por todos lados, somos inevitables víctimas del bombardeo ideológico y publicitario constante.

Termina la cita y empieza el ciclo de nuevo, empezamos a buscar a toda costa una persona que sea como nos enseñaron que debe ser, no como los millones de años de evolución y la lógica predican, sólo buscamos a alguien que llene nuestros vacíos emocionales y nos ahorre el trabajo de la felicidad plena, un concepto que muy pocos son capaces de comprender.

Últimas


SÍGUENOS EN...



FACEBOOK



TWITTER



INSTAGRAM