La Bella y una dirección un poco Bestia

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Por Arcano

Con bombo y platillo hasta los más amargados nos dirigimos al cine a ver la película donde nos enamoramos viendo a una libre pensadora siendo privada de su libertad para luego enamorarse incondicionalmente de su horrendo carcelero solo de cinco días después de su cautiverio.

Lo muy bueno.

Es una fábula sencillamente encantadora. Emma Watson le llega a la altura de lo que imaginaríamos si una princesa de Disney fuera encarnada por una actriz real. Es fácil enamorarse de la estética, de los encantadores personajes, y compenetrarse con ese mundo mágico que es el de bella, el cual está lleno de detalles estilísticos, en el rostro de los personajes, la indumentaria y el castillo que son prácticamente inolvidables.

Lo que agradecemos.

¿Por qué nadie recuerda un príncipe con toda su comitiva en un castillo lleno de riquezas?, ¿Por qué bella si es una libre pensadora, está en la villa más silvestre de Francia?, ¿Por qué Lefou siempre sigue a Gastón como idiota por todos lados?, ¿Qué pedo con la mamá de Bella?, ¿Por qué le echaron tal maldición al príncipe? Esa y todas las respuestas se resuelven en este filme.

Lo “X”

¡Neta!, todos estos años y no pudieron corregir como se muere Gastón, pudo ser un problema de como editaron la secuencia, pero si sacaron relucir a la peste bubónica, la guerra y la guillotina, al menos pudieron ser más contundentes con la muerte del tipo.

Y otra cosa, ¿Ya nadie puede contar una historia simple y llanamente? El manejo de la diversidad es lindo pero estaba como… a la de a huevo, no sea que alguien se vaya a enojar porque todos los personajes de la trama son blancos caucásicos en la Francia rural del siglo XVI.

Lo Malo.

No sé qué fue más feo, la dirección o la edición; las secuencias entre acto “A” y acto “B” y así sucesivamente son francamente pésimas, no generan expectativa, proceso contemplativo, ni nada. Parecía que el director estaba dispuesto a darte un poco de continuidad y luego, ¡puff!, ya no pudiste admirar nada, todo muy atropellado y cero orgánico.

Entonces todas las canciones suenan forzadas y metidas dolorosamente con calzador.

Ushh.

No se puede contemplar la interpretación de Dan Stevens como la Bestia: La animación por computadora lo tapa completamente y se veía plano, y con el rostro de Emma que canta expresividad con cada respiración, pues la cosa se veía peor. Este vagabundo hubiera preferido una caracterización con buen trabajo de cámara, la cual nos hubiera acercado más a esa bestia de la película animada que destaca por su bestial ternura. Ni modo, para la próxima que llamen a Guillermo del Toro.

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