La Enfermedad de la Somnolencia

Turismo-de-silencio-descanso-relax

Por Arcano

Un ejercicio sencillo: ¿Cuánto tiempo puedes mantenerte en silencio, sin música y sin revisar el celular?

Otro ejercicio: ¿Cuántas personas mayores de 40 años conoces que no, ojo, que no tengan sobrepeso, hipertensión arterial, o algún trastorno que los obligue a tomar al menos un medicamento al día?

Si, el objeto del primer ejercicio está en función de la consecuencia de no poder responder muy bien al segundo, la causa: los años de estrés acumulados en su épocas de juventud donde aceptaron como natural, trabajar mil por hora, correr para todos lados y sobretodo dormir poco.

Recordemos donde inicio todo: cuando estaban en la secundaria todos tenían un carga minina de ocho materias, en un modelo educativo diseñado para que profesores dieran tarea sin importar la carga de trabajo ya dada por los demás, el resultado, desvelos, que luego nos fueron aplaudidos.

Luego en la preparatoria y más que en otro lugar en la universidad se nos midió la calidad y el prestigio la carrera en función del tiempo que se le robo al sueño. Lo que importa es cumplir a toda costa, demostrar que estas ocupado, que eres un gran ejemplo de responsabilidad.

Y finalmente trabajando para personas igual de acondicionadas que tú, para un dueño codicioso que ve en el tiempo extra que le dedicado al trabajo como una obligación que por supuesto representan para este mayores ingresos en su bolsillo.

Entonces una sobrevaloración del sacrificio del sueño, el cual destruye el cuerpo un día más cercano de lo imaginado, trae como consecuencia algo incluso más alarmante, la falta de silencio.

Imaginemos que tener los ojos abiertos todo el tiempo, los mismo sucede con los tímpanos y los hueso responsables de mantener el oído en funcionamiento; simplemente no tienen un descanso, no dejan de trabajar.

Damos por sentados en esta era de la necesidad eterna de estar informados el oído es una bendición que siempre puede recibir mientras nosotros hacemos otras cosas, lo único que estamos haciendo es saturar nuestro cerebro de información que no procesamos como debería.

En términos más poéticos, ya no hay tiempo para reflexionar; no hay un solo momento para tomar lo recibido y procesarlo como debe ser, no hay construcción del alma, enaltecimiento de la conciencia persona, ni oportunidad de generar verdaderos cuestionamientos.

La solución es sencilla: crea un momento y un espacio, solo tiene que ser una hora al día, el baño no cuenta, donde puedas al mismo tiempo dejar que el cerebro descanse los oídos y fortalezca su creatividad. Una vez pasada la semana, lo cual es el periodo más difícil, el resto será un placer.

El Silencio y el descanso no son ningún lujo, son una muy descuidada necesidad.

http://pijamasurf.com/2016/07/silencio-y-sueno-las-dos-necesidades-de-la-mente-que-se-han-vuelto-lujos/

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