La noche del paraíso musical: Jake Bugg y su Shangri la en la Ciudad de México

Reseña por: @GabaMaiden
Foto: Facebook de Jake Bugg

Como tacos de canasta –sudados y bien calientitos-, bailamos al son de folk, country e indie rock  durante la noche de concierto de Jake Bugg en el Salón Vive Cuervo.

Entre un público diverso en edad y estilos, el lugar estalló en felicidad y euforia, cuando Bugg cantó y tocó las primeras notas de “Kentucky”, rola originaria de su primer álbum.

Interesante perspectiva fue ver que quienes siguen a este veinteañero de origen inglés, realmente son fans de hueso colorado, pues no hubo canción en el setlist que no fuera coreada, bailada o razón de besos y abrazos cómplices durante el show Buggiano.

“There is a beast all we feed”, “Two Fingers”, “Broken”, “Slumville sunrise”“Messed up kids” y “A song about love” fueron algunos de los éxitos que elevaron el calor de la noche, que hicieron que los gadgets se alzaran entre las cabezas para captar lo mejores momentos de Jake al mando de un séquito que no cesaba de adorarlo en cada sonrisa y pasito “coqueto”.

Lightning Bolt fue la rola que dio cierre a la noche y con ella quedó escrito que Bugg ha llegado para quedarse por varios años en la escena musical.

Quienes hemos sidos hipnotizados por los acordes de su guitarra y ese característico tono de voz que nos recuerda a Bob Dylan y a Cash en sus inicios, esperamos que la fama de Jake  augure éxitos similares a los de Lou Reed, el príncipe dark de Nueva York, quien siempre se caracterizó por establecer un estilo, sin esfuerzos, adelantado a su tiempo e incitador de audiencias, más que un fan del glamour.

Hasta la fecha, Jake Bugg ha dejado satisfechos a quienes gustan de su música y su show en vivo, pues aunque es serio en escenario, las letras y composición musical que guardan sus discos, tienen ese toque de crítica y de análisis de la sociedad -de sus medios y miedos-, además de una fotografía del amor a su estilo y una rebeldía natural, que fluye, que encanta, como  sólo aquel flautista de Hammelin solía lograr  en sus cuentos.

Desde el Festival Corona Capital, Jake hizo su guardado, prendió a la gente de su guitarra, de su espontenidad, de su juventud y del buen músico que todos quisiéramos ser.

En definitiva el chico originario de  Nothingham, ese de mirada distante y estruendoso sentir, al mando de sus músicos, nos invitó a vivir fuera de los convencionalismos y a adentrarnos a la belleza de la vida, dejándonos encontrar y sorprender por sus caminos.

Miren el story board de Slumville Sunrise llevado a escena y ese provocador ritmo que nos invita a ponerlo para un buen maratón o un gran viaje en carretera

Y su más reciente video, “Messed up kids”,  disfrútenlo:

Últimas


SÍGUENOS EN...



FACEBOOK



TWITTER



INSTAGRAM