¡Las Majestades Satánicas Cierran Concierto en Tierra Azteca!

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Texto: Gabriela Estrada
Fotos: OCESA

START ME UP!

Saber que la banda de tu vida anda paseándose por cada rincón inimaginable de tu antes D.F. es realmente inquietante, pues con recelo enorme, momento a momento, deseas que el destino te haga dar la vuelta en una esquina y toparte con Mick Jagger comiendo quesadillas y chapulines mientras, chance con unos buenos tragos de mezcal, ser invitado a largarte a Cuba con ellos. ¡Sueños guajiros que prenden!

A falta de surrealismo, tomas el Metro bien temprano el Jueves 17 de Marzo, le picas a la caminada y llegas para estar en el mejor lugar para verlos sin tropiezos, en comodidad y con toda la seguridad del mundo. ¡Hasta adelante del General B!

Las horas pasan, las patas ya te punzan, pero el corazón sigue echando leña al fuego; al de la memoria, a las aortas del rock, al pulso musical de una gran fascinación crecida con los años.

Descubres con un desprecio que da miedo, que la mercadotecnia hace de las suyas y en una de sus fechorías imperdonables, abre una banda que en nada hace honor a una leyenda viviente como lo son The Rolling Stones.

IT’S ONLY ROCK AND ROLL BUT I LIKE IT.

Se te encuera el chino, los gritos, cual autómata, salen en gran emoción de tu cuerpo y por fin, después de 10 años de no verlos en concierto, vuelves a estar ahí con la banda que te acercó al rock un Verano del 90, al tiempo que tu viejo te decía, ¡Esto es rock hija y no chingaderas!

Ves a tu bandera transformada en la de los Stones. Subes a la montaña rusa de las Majestades Satánicas; un desfile de escalofríos hace festival en tu cuerpo y en las pantallas a manera de bambalinas, discurren una serie de imágenes que hacen alusión a los continentes que ha recorrido la banda de Jagger.

JUMPING JACK FLASH SALTA AL ESCENARIO.

El legendario Mick Jagger enfundado en un brillante saco rojo y pantalones negros, comienza a cantar, seguido de los riffs chingones de un Keith Richards, así como del sonido agresivo y melódico de Ron Wood y un genial Charlie Watts, marcando el paso de las rolas con ese estilo que ha definido a The Rolling Stones ¡por más de medio siglo!.

Un himno de 1974 comienza a sonar y a cada momento confirma nuestra pasión por el rock, mientras repite una y otra vez It’s Only Rock And Roll But I Like It”.

LET’S SPEND THE NIGHT TOGETHER: LA ROLA DE LA BANDA.

La democracia por fin se hizo presente en México y a petición del honorable, los Rolling llevaron a varias generaciones unidas en su concierto, al año de 1968, invitándolos a pasar una noche de rock clásico.

Paint it black“, nos recordó al buen Bryan Jones, así como al uso más efectivo dado a la cítara en una canción de rock; “Honky Tonk Women” nos trajo ese familiar sonido eléctrico y riffoso de la primavera del 69, para después, en deleite bluesero con Richards al mando, escuchar la fabulosa rola de “Happy“, que Keith aprovechó para dedicar a su esposa presente aquella noche de concierto, en honor a su cumpleaños.

La euforia rollinga continuó con Jagger de nuevo al mando de la banda y en esta ocasión, con harmónica en mano, ejecutó “Midnight Rambler”, canción derivada de álbum “Let It Bleed”, allá por Diciembre de 1969. Quienes han tenido oportunidad de escuchar este blues rock en vivo ¡se les ha aparecido Juan Diego con todo y ayate!, ¿qué no?.

“Miss You”, “Give Me Shelter”, “Star Me Up” y “Sympathy For The Devil”, arraigaron al público al cuarteto satánico, entre movimientos impresionantes de Jagger y ejecuciones sorprendentes de cada uno de sus excelentísimos músicos en escena como Daryl Jones (bajo), Sasha Allen (coros), Karl Denson (sax), Tim Ries (teclados), Chuck Leavell (percusiones), Matt Clifford (frech horn) y Bernard Fowler (coros y percusión). ¡Obviamente ensalzados de la magia de Wood, Watts y Richards más esa, ¡Azzzzuuuuúcar a la Brown Sugar!

ENCORE.

Una no deseada despedida, pero maravilloso cierre fue el que los Rolling dieron a su gira en la CDMX con “You Can’t Always Get What You Want” y “Satisfaction”, ambos también himnos generacionales que continúan en contexto con la situación económica, política y social de nuestro país, ilustrando el contraste y la magia que se da ante la adversidad a través de coros que seguramente aún cimbran la memoria de los fans de la banda inglesa de rock más grande de todos, todos los tiempos.

¡Vamo’a Cuba rollingas!

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