El Nombre de la Rosa de Umberto Eco

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Este libro lo tiene todo: juegos detectivescos, ondas apocalípticas, citas históricas, polémica religiosa, juegos laberínticos, ambientes medievales, secretos increíbles, tesoros incalculables, personajes entrañables e incluso cuestiones filosóficas, mas un largo etcétera.

Todo de la mano de un maestro como Umberto Eco, donde el mayor misterio no esta dentro del libro, sino en su portada, ¿Por qué el Nombre de la Rosa?, esa es la gran pregunta.  Por fortuna nos lo resuelve, pero hay que leer todo el texto para comprenderlo.

La genialidad de este autor radica en sus antecedentes; Umberto Eco antes de empezar su carrera como novelista ya era reconocido por su trabajo en el campo de la semiótica (estudio de los símbolos) lo que hace a su obra un delicioso juego  de significados e interpretaciones.

Todo empieza cuando el fraile Guillermo de Baskerville y su joven discípulo  Adso de Melk llegan a una recóndita abadía en los alpes  italianos para mediar en una disputa entre franciscanos y el vaticano por una controversia herética.

Esto coincide con una serie de escalofriantes asesinatos  en los cuales Guillermo será encomendado para resolver, debido a su gran perspicacia y experiencia como inquisidor, lo que llevara el caso a un viejo bibliotecario ciego llamado Jorge de Burgos.

Sin arruinar nada, los tributos que hizo este autor a otros grandes genios de la literatura son más que obvias, en especial en la voz del narrador donde es Adso, al igual que Watson en el canon de Sherlock Holmes, quien relata todo lo sucedido.

Prácticamente cada pagina nos evoca un enigma que atrapa al lector. No es un texto que se recomiende para los lectores indisciplinados, lo digo, por que  este titulo suele provocar que las personas no se concentren en terminar sus actividades diarias.

El texto rebosa en pasajes entrañables, vueltas de tuerca sorprendentes y un ritmo tan especial que  hacen ver a las obras de  Dan Brown como un simple laberinto para niños. Sin contar que en menos de lo imaginable, se termina de leer  lo que parecía ser un ladrillo abrumador.

Otro problema es con los lectores distraídos; en ciertos pasajes existe un uso muy interesante pero algo enredador de referencias históricas y palabras desconocidas, que no tienen que ser investigadas al momento, pueden estropear la historia.

En 1986 salió la película, sin querer caer en el cliché del  lector que odia todas las adaptaciones cinematográficas, puedo decir, que esa película mata lo mejor del libro;  sus trasfondos, que incluso tuvieron que ser explicados por su autor en Apostillas a El Nombre de la Rosa

Lamentablemente el nombre de la rosa es tan popular que hasta la fecha solo se puede conseguir en esas horribles y caras librerías de prestigio, claramente,  no por un precio económico. Pero les aseguro que si quieren tener algo bueno en su casa, es este libro.

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