Más que colores en el Holi Festival Of Colours en México

Texto: Alixx Core

Un día en el cual ya se tienen compromisos, digo, al ser un “vagabundo” en esta hermosa ciudad, nos dimos a la tarea de buscar el Deportivo Lomas Altas. Para sorpresa mía, nadie sabía en dónde quedaba… decir que queda en Avenida Constituyentes, no era una referencia certera, ya que esa avenida es kilométrica.

Y bueno, emprendimos el viaje, unos 20 minutos desde el metro Constituyentes hasta la entrada de ese deportivo, que realmente no se llamaba así, tenía un nombre, que realmente no recuerdo por la cantidad de gente que ví con ropa blanca y con las rídiculas coronas de flores (sí, son rídiculas aunque más de una indique lo contrario).

El acceso empezaba desde las 13:00 hrs. Ya pasadas las 15:30 hrs. nos adentramos en la gran multitud de gente, para poder encontrar a alguien conocido. Y sí, lo logré. Te percatabas de quién había llegado apenas al festival. – La cantidad de polvos de colores en tu ropa, era directamente proporcional a las horas que ya tenías en el festival-.

La verdad un ambiente muy ameno, la logística bien ejecutada y aunque no tuvieras “tickets” para comida y bebida, las personas a cargo de darte el servicio, también te podían aceptar el efectivo, para no salirte del tumulto de gente y perder tu lugar.

Cada hora, tenías que aventar tu bolsa de colores, y la explosión de más de 4 colores en el aire, hacía un escenario espectacular.

Con un line up sorprendente, trayendo desde Jessica Audiffred, Classixx, DSHARP,  Lemon Mint, pero sin duda alguna, las gorras, las playeras y cartulinas, estaban hechas específicamente para Marco Almanza y Don Diablo, que fueron el ante penúltimo y último en tocar, respectivamente.

Estuve de aquí para allá, la cerveza hacía efecto cada 3 horas y eso me daba posibilidad de observar el área de “truck food”, los baños y la zona de confort para algunos y descansar de tanto baile que hacía este gran festival.

Ya a las 18:00 hrs. mi cuerpo no distinguía entre el rosa y el naranja del polvo de colores y créanme que  al tener a un host como Solar Plexus y esa máscara tan distintiva de él, hacían que el cansancio se borrara de la mente de los presentes, para seguir moviendo la cabeza y gritando de emoción.

Hablando de los djs que causaron sensación: Carlos Almanza tocó muy buen setlist, y cada que podía sonreía a los presentes. Ya se hacía de noche y aun así, el polvo detonado de las manos de los presentes, se seguía observando cada hora sin interrupción. Un joven que estaba hasta el frente, con una cartulina fosforescente, y entonces pasó lo que él esperaba: “Muchas felicidades a él que es su cumpleaños”. Al final pudimos ver lo guapo que es… definitivamente no le decías que no. Nos regaló playeras a quien fuera más hábil con las manos.

Un festival de más de 11 horas, de verdad que necesita a un host de gran calidad, para que el público no se aburra y siga echando el relajo como al principio. Solar Plexus nos dio más que eso y aunque el frío ya se sentía cuando no estábamos cerca del cuerpo de alguien, Don Diablo hacía que el cuerpo se pegara mucho más y que todos bailáramos al unísono.

 Definitivamente, este año superó al anterior y hubo más audiencia, eso es lo que nos hace vagar por festivales así, que te muestra algo diferente de los conciertos, de los eventos pequeños, de todos esos lugares, en los cuales, seguro, algún día nos encontraremos.

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