Mumford & Sons: Lo Inesperado en el Palacio de los Deportes

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Texto: Fernando Contreras
Fotos: OCESA

Mumford & Sons, la agrupación originaria de Londres, Inglaterra, debutó en México como parte de la presentación de su tercer álbum de estudio Wilder Mind (2015). Fueron casi siete años de espera para poder ver a una de las bandas más representativas del folk rock en los últimos años.

Marcus Mumford y compañía no lograron llenar el Palacio de los Deportes en lo que fue su primera pisada en Latinoamérica, sin embargo, su visita, acompañada de una excelente producción y un muy buen rescatable set list, hicieron de éste uno de los mejores conciertos a los que he asistido en mi vida.

Willy Mason fue el invitado para abrir el concierto; un buen amigo de la banda que ofreció un show predecible desde su primer tema en el escenario, logrando ovacionar lo suficiente para un público que tenía ganas de brincar al sonido del country neoyorkino.

Con tan sólo 30 minutos de show por parte del músico estadounidense, Marcus Mumford, Winston Marshall, Ben Lovett y Ted Dwane, salieron al escenario media hora después para comenzar su set con “Snake Eyes”, un tema del Wilder Mind que paulatinamente le dio el cambio a la banda.

“I Will Wait” fue el tema que le siguió, un momento un tanto arriesgado, ya que es una canción fuerte de la banda que se esperaría al finalizar. Aún así, el set list inlcuyó una revoltura de grandes temas, extraídos de sus tres álbumes, los cuales han dado la vuelta por destacados festivales en el Reino Unido y Estados Unidos.

Las grandes luces del escenario hicieron que el show nos impresionara desde el punto de apreciación con el que siempre lo han hecho en sus presentaciones en vivo. Esta parte visual acompañó al gran carisma de Ben Lovett y por supuesto a la llegada de “Believe”, “Lover Of The Light” y el momento que, según Marcus, esperaron por mucho tiempo para tocar en México; “The Cave”.

Si lo tenemos entendido, la gran fama y poderío que tienen Mumford & Sons al rededor del mundo es por sus shows en vivo. Sin embargo, Marcus no tiene tanta impresion como frontman y sus intenciones de destacar entre el público le funcionaron en esta ocasión con su bajada a la pista durante “Ditmas”.

Al terminar, los agarrones que le dieron entre la multitud, impidieron su salida a tiempo para el siguiente tema, dirigiendo nuestra atención a la inquientante incertidumbre de no saber lo que sucedía entre Mumford y sus fans.

Librándola como debía ser, además de notar los grandes derrames de cerveza que se observaron entre el público, la energía disminuyó dando paso a lo último con “Dust Bowl Dance”. Esto le dio la bienvenida al encore con un momento bastante destacado en el buen y el mal sentido, ya que Marcus, Ben, Winston y Ted subieron a un pequeño escenario en la pista para tocar un acústico de “Cold Arms”.

Si digo que el momento fue destacado, no fue por lo bonito que se escuchó, sino por que los originarios de Londres no han tenido la atención de conocer que en México no saben disfrutar de un set acústico. Al final pasó lo mismo que con Ryan Adams en El Plaza Condesa; Marcus Mumford se enojó por no poder seguir con el tema como lo tenía planeado y calló los gritos de los fans, así como nuestra maestra de la Primaria.

Para terminar, ya en el escenario de verdad, sonaron “Little Lion Man” y “The Wolf”; poderosos temas idelaes para cerrar una hora de su primer visita a México, con la cual, los miles de asistentes quedamos satisfechos, aunque, un festival les hubieran dado un plus en nuestra ciudad.

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