Música en silencio: el estruendoso sonido de un buen caifán, Diego Herrera.

Reseña por: @GabaMaiden

Fotografía: Facebook de “Música en silencio”.

Camino empedrado, de paso entre cortado, pues a cada mirada una bella escena aparece previo a la llegada a la Fonoteca, sin importar si uno va en auto o a pie: Coyoacán acorrala al recuerdo y a la añoranza del México rural.

Esta ocasión la reseña gira entorno a un proyecto solista, de un músico multifacético y muy reconocido en la escena del rock, Diego Herrera, tecladista y saxofonista de Caifanes.

La Fonoteca, aún con tintes de atardecer recibe a fans y amigos de Herrera, quien entre fotografías y autógrafos, rompe el miedo y se alía al sonido y vibración del piano, presentando “Música en silencio” en el Auditorio Murray Schafer. Esto, el pasado jueves 30 de enero de 2014.

Sonrisas de la memoria, momentos chuscos y anécdotas sobre la formación de Diego Herrera como músico, van tejiéndose bajo la batuta del periodista Ricardo Bravo, especialista en rock en español, promotor y conductor del evento.

El escenario guarda ya la expectativa de un público noble que espera escuchar y ver por primera vez a Herrera en su faceta de solista a la batuta del piano.

“Música en silencio” representa no sólo una propuesta acústica, si no el camino de vida que fue llevando a Diego a tomar un lenguaje que le sirvió de primera mano como mensaje de agradecimiento a su padre y como medio detonador de la barrera que la sordera y la distancia había interpuesto entre ellos.

El planteamiento que pone Diego Herrera sobre la escena musical, representa su segunda producción a manera de solista, siendo “El sendero del lobo” su primer proyecto solista basado en el chamanismo y lanzado en 2006, el cual es un viaje guiado para encontrar a tu animal de poder, en el que colaboraron su entrañable amigo y percusionista Rupesh y su profesor Thomas Lake.

https://nextpreview.soundcloud.com/venado-galactico/el-sendero-del-lobo

“Música en silencio” es también un homenaje a todos los hombres que dejaron huella de sabiduría en la vida de Diego Herrera, a su actual pareja y especialmente al músico Eugenio Toussaint, a quien considera uno de sus maestros y por su calidad humana y a su forma de ver la vida, como un Príncipe.

A raíz de la muerte de Toussaint en 2011, Diego decidió componerle una pieza musical, que ilustra la época en que el talentoso Eugenio, apoyó la decisión de Herrera de ser músico, recibiéndolo en su casa y con su gran familia -como a otro hermano-, al separarse del hogar paterno a corta edad para alcanzar su sueño.

Entre ese ir y venir, uno de los primeros grupos en los que tocó Diego Herrera fue el Grupo Isla, formado por Gerardo Batiz en 1980 bajo un corte jazz rock mexicano, bolero, samba y salsa, dejando un LP de colección  hecho en México.

Años más tarde, en 1986, Herrera conoce a Saúl Hernández en lo que antes llamaban Circuitos Universitarios y con los primeros demos  que realizaron, comienza a nacer lo que hoy conocemos como Caifanes. En 1993  Diego se separa de la banda a los pocos meses de que Sabo Romo también lo hiciera y se dedica por algún tiempo a ser el Director Artístico del sello discográfico BMG Ariola.

La vida musical de Herrera comenzó a una edad temprana que lo fue llevando en el oleaje de la orihuela, la jarana, el teclado y el sax -por mencionar algunos de los instrumentos que interpreta-, transportándolo a diferentes escenarios como el del cine, componiendo demos para cortos y liras de corte ranchero, donde las persecuciones, el tráfico y el crimen estaban siempre presentes.

Fueron “Noches de Califas”, y “Desiertos mares”, ambas dirigidas por José Luis García Agraz y “De la calle” con Gerardo Tort, donde tuvo una libertad más amplia para crear en ese rubro, del que no queda fuera el mercado de los comerciales y la música por encargo en general, a la que agradece también su formación diversa, curtida y nutrida en el jazz, en el folcklor de la música latina y la orquesta.

El rock fue un cambio de ruta en su camino y una fuente de influencia musical, sin embargo Diego Herrera se percató en el correr de los años de que necesitaba encontrar un lenguaje sonoro fuera de los factores externos, algunas veces dictados, otras veces parte de algún proyecto en el que estuviera participando y fue que tras 30 años de trabajarlo entre su trayectoria profesional y en su inmersión al chamanismo, que halló no sólo lo que quería decir, si no también el cómo: el piano.

“Si no te puedes ver a tí, es difícil ver” -subrayó durante la presentación de “Música en silencio”-. “Conócete a tí mismo y qué no te gusta hacer”, concluyó Herrera.

Es justamente este segundo disco solista su regreso a los instrumentos que suenan, que vibran de manera natural, como lo es el piano, al que considera un instrumento vivo, proveniente de la naturaleza y la fusión de sus elementos a los que ha logrado enfrentar, además de hacer añicos a su miedo de tocar en público el piano, disfrutando entre fans y amigos las posibilidades de composición y arreglo que ahora tiene y de las que no pretende hacer hits y pegarle al “top ten”, si no, disfrutar el placer de tocar por tocar.

VagabundosMx, les recomendamos ampliamente que escuchen y adquieran “Música en silencio”, pues además de una nueva faceta en términos de presentación escénica y musical, es un regalo en el que Diego Herrera nos invita a conectarnos de nuevo con nosotros, a caminar ligero  y conectados a nuestros sueños.

 http://musicaensilencio.com/

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