Pepsi Center: el recinto de la séptima visita de Gondwana a la Ciudad de los Palacios.

Fotos: Manuel Castillo / @PolvoraRock
 Reseña: @GabaMaiden

Tarde de viernes a medio morir, relajamiento total, a pesar del eminente tráfico que inundaba ya a la zona de Insurgentes Sur.

El Pepsi Center  relucía ya alistado para recibir a los fans de otra gran y exitosa banda chilena: Gondwana.

A 25 años de su nacimiento en escena, esta banda de reggae -que inicialmente fue catalogada en su país como “rock chileno” gracias al contenido social de su álbum debut homólogo del 98-, encendió corazones y ese ritmo que en algunas urbes considerarían extinto, trayendo de vuelta en cada play a la cultura rastafari.

La ansiedad de la concurrencia aumentaba a razón del retraso de la hora inicial del concierto, sin embargo, en punto de las 9 p.m., el telón de la noche fue aperturado por Yanapo, ejecutante también del género musical rasta, quien vestía bermudas, Converse, paliacate y ese acento español oriundo de Barcelona, que sólo se asomaba entre saludos y no entre cantos.

Lo cierto fue que su  ritmo despertó al público del letargo en que se encontraba a raíz de la espera, misma que a los pocos minutos fue interrumpida por la aparición de los integrantes de Gondwana en el stage del Pepsi Center.

Ritmos funk y del dub llovieron a través de grandes ejecuciones y efectos en los teclados, sax y guitarra que acompañaron movimientos de caderas y brazos arriba a ritmo de los timbales, batería, trompetas, y guitarra eléctrica.

Por supuesto no podía faltar la actitud de Mc Jona como buen frontman y vocalista de la banda que es, danzando de aquí a acullá, ofreciendo sonrisas en cada flash y esas líricas que encienden voces de conciencia social entre plegarias, baile, y acústica con pasión en cada latido.

“Nada cambió”, enmarcó el inicio de un baile compartido, a efectos de sintetizador al mando de Keno Valenzuela, quien en cada beat, dio vida a cada nota de Gondwana, mientras “I-Locks Labbé”, bajeó dándole sabor y entrada al sax de Gato Ramos y al escalofriante sonido de Pancho Contreras en la trompeta.

Un “aire de Jah” fue inundando el recinto y a lo alto del escenario se escuchó gritar a Mc Jona un: “¡Están listos para Gondwana?!”

Entre efectos sónicos y cambios de tono en la notas, un “Verde, amarillo y rojo”, iluminó los movimientos del público y de cada integrante de esta banda chilena prodigiosa en ritmos reggae, que nos hizo zigzaguear al marcar paso, mientras la bandera rasta fue lanzada al stage en honor a los gondwanos.

Sonó “Nadie como tú” y miles de evocaciones, se unieron a los asistentes, que entre enmielados y añorantes, disfrutaron ser uno en cada canto.

La naturaleza hizo su aparición virtual a través de juegos entre percusiones, baterías y panderos, evocando a la lluvia, a la selva a ese lapso lento que Mc Jona fue marcando con un “na, na, na”, bajo ecos en la armónica, el gran estilo de Pancho Contreras y de ese sexy sax lidereado por Gato Ramos.

Después de consentir al honorable en un estilo muy mariachezco -por petición de rola-, Gondwana preparó escena para una pareja de enamorados, bajo el fondo de “Nuestros sueños”, dando paso a una emotiva petición de matrimonio.

Después del mar de emociones y del escalofrío que suele correr la piel ante tan sublimes sentimientos, el punch de cada uno de nosotros fue activado al son de Bob Marley a manera de tributo y cierre del concierto, con la compañía del músico invitado “Yanapo” y la actitud de Leo Dread cantando “Could you be loved?”.

El ondoneo de la bandera reggae dio cierre con un “Sentimiento orginal”, dejando tras de sí un público entusiasta, listo y gozoso de un futuro largo fin de semana, que de entrada los dejaba en un estado funky -dub y con actitud bien rastafari.

VAGABUNDOS.MX ustedes también dejen que ríos de rastas corran por cada una de sus folículos capilares, pero por encima de todo ¡permitan que el mensaje de conciencia social se cuele en sus venas a través de la música!

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