Regreso de The Libertines en la Arena Ciudad de México

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Texto: Gabriela Estrada / Fotos: Michell Alegría

Hubo quien comentó que Pete Doherty ya parece señora. ¿Qué culpa tienen ellas? También fisgones ambulantes mencionaron que sólo lograron ver un par de marcas en sus pómulos y barbilla, sumados a ese curita abrazado a unos aparentes rasguños, mientras Pete se divertía aventando bebidas al público. ¿Alguna noche de juerga o de pelea previa? ¡Qué importa!

¿Banda sobrevalorada?

The Libertines demostró por qué a pesar de tantas broncas y separaciones eventuales, sigue siendo la agrupación favorita y celebrada por sus fans; todo ese juego de experiencias se resume en actitud, gran presencia y transmisión de una zapateable and free dancing style experiencia sobre el escenario.

Con una simple sonrisa cómplice entre los integrantes o de una de las ejecuciones al piano por parte de Carl Barat, la gran energía de Gary Powell en la batería, de esas muecas de niño volcadas en riffs contagiosos de guitarra de Doherty y el apasionado trabajo de John Hassall en el bajo, hacen valer un carajo si el recinto estaba lleno o expectante de más público.

Fama y fortuna.

Por los trapillos que lucían en su mayoría quienes acudieron al concierto libertino, parecía que las garras de conciertos previos de gran costo no les habían hecho el menor rasguño a sus carteras, sin embargo, no se pone en tela de juicio que uno que otro fan macizo de esta agrupación hiciera un gran esfuerzo por disfrutar de una noche de rolas disparadas a metralleta compilatoria de éxitos como “The Delaney”, así como lo más nuevo de su material con “Anthems For Doomed Youth”, “Heart Of Matter” y “Fame And Fortune”, entre otra gran lista que enseñó bastante pierna de su última producción.

Post punk revival.

Otro gran detalle de The Libertines en la Arena Ciudad de México fue su emotiva entrada endulzada con el gran tónico “Power To The People” de Lennon en contraste con un cierre que nos recordó a Cobain en “Smells Like Teen Spirit” aventando guitarras, pedestales y micrófonos, mientras “Can’t Stand Me Know” sonaba irónicamente, seguida de un encore a la “Time For Heroes” y “The Good Old Days”.

Tienen lo suyo.

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