Sputnik, Mi Amor de Haruki Murakami

Arcano

Muy independiente del gusto, o  desagrado del público lector, el estilo es lo que suele hacer al escritor, como a cualquier artista. Tomaremos como ejemplo la labor autora de uno de los escritores más mediáticos de la actualidad, Haruki Murakami.

Se elige Sputnik, mi amor por ser lo que en investigación llamaríamos “una muestra” fácil de entender, sencillo de leer, no muy corto, pero tampoco muy largo en extensión, una obra perfecta para entender al autor.

Iniciamos con la inspiración de sus títulos, que son por si mismos “vueltas de tuerca” es decir están hecho para generar una incógnita inconexa que después nos sorprende por su verdadera lógica, Murakami ya nos mete al corazón de sus novelas desde el titulo.

Sus personajes, los cuales  podemos dividirlos en tres categorías  siempre presentes; El o la nini de mediana edad, que por alguna extraña razón siempre cuenta con un flujo de ingresos , que lo exenta de trabajar de verdad, y le da suficiente tiempo para vivir la trama del autor.

El elemento femenino, un epíteto desesperante de enigmas psicológicos y traumáticos que nos atraen  por su fragilidad e inconstancia, que siempre terminan por desaparecer, esas personalidades que solo funcionan en el mundo de los libros.

El mecenas, uno se puede preguntar si en Japón con su estilo de vida y su cultura disciplinaria hay muchos adinerados, porque siempre aparece una persona con todos los medios necesarios para hacer lo que se le dé en gana y mantener a más de un personaje.

Otro elementos que siempre destaca es la sensación de profundidad, cualquier lector tiende a ser arrastrado a un camino oscuro que no suele termina de forma  aparente, este modelo de realidades paralelas e intercaladas en el mundo espacio físico ya es casi una firma.

Todo texto es una catarsis, o un alter ego de su autor, como todo arte,  para este caso particular siempre veremos gatos, referencias a la nación griega y soberbia melomana, la cual hace al lector común buscar canciones en internet todo el transcurso de la lectura.

Y un poco de salvajismo. Todas sus narraciones nacen de la civilización, del esquema moderno, y sospechando la falta de sangre que esto tiene, Murakami busca a toda costa insertar alguna nota historia en la cual hayan desollado, empalado o estrangulado a alguien.

De este modo se desenvuelve la historia de K, Sumiré y Myu, donde el primero, un inválido social, pierde a su única amiga en una isla remota, poco después de una incomoda declaración de amor a su jefa, su ubicación no será detectivesca, será surreal.

Un concepto muy oriental para el mundo accidenta, muy occidental para el mundo oriental. Bajo advertencia no hay engaño.

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