Vivir Mayormente Desconectado

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Por: Arcano

Un servidor tuvo un periodo de dos años al final de su adolescencia que estudiaba y trabajaba muy cerca de casa, veía  a mis amistades todos los días y tenía el suficiente romanticismo para hacer toda su tarea exclusivamente de libros de la biblioteca Vasconcelos.

Casi a los inicios de esa etapa, un viejo Nokia que llevaba conmigo desde la preparatoria estaba dando sus últimas patadas de ahogado. Coincidió también que la familia estaba saliendo de una difícil racha económica, entonces no me quedo más que pasar todo ese tiempo sin celular.

Las preguntas fueron recurrentes ¿Cómo te voy a localizar?, ¿Cómo te invito a mi peda?, ¿Cómo avisaras que ya vas a regresar? Empezaban los primeros memes y admito que si había momentos en los cuales no entendía absolutamente nada de que comentaban mis amigos.

Era bastante común recibir toda clase de miradas extrañas y muecas discretas de desaprobación cuando comentaba que no tenía ningún numero para dar, siempre tenía que repetir como merolico que revisaba mi correo y mis redes unos cuantos minutos en casa al día.

No fue hasta que entre en una de esas agencias de publicidad en la cual debes estar monitoreando el funcionamiento adecuado de aplicaciones y estar a las vivas con las contingencias de fin de semana cuando algo se caía que me obligaron a conseguir uno. Luego llego Spotify Premium y ya no pude desvincularme.

La verdad extraño esos tiempos, y viniendo al caso sobre la fuente al final de esta nota, que describe a una nueva tribu urbana unida lo mínimo necesario a las nuevas tecnologías que retoma los viejas costumbres sobre las relaciones humanas y el trabajo; yo me sentí plenamente identificado, y no solo eso, conozco por experiencia propia los beneficios de lo que podría considerare un “nuevo puritanismo”.

La puntualidad y el compromiso

No es como que fuera la persona más desconsiderada del mundo pero cuando careces de celular no puedes darte el lujo de llegar tarde a ningún lado, no se puede enviar un mensaje diciendo “llego en 15 minutos”. El mundo deja de ser una dimensión de espacios y se transforma en una dimensión de tiempos, ¿cuánto tardare en ir aquí?, ¿cuándo tiempo hare de ida y de vuelta?

No paso mucho tiempo cuando en el trabajo, los proyectos, o las personas que conviven contigo empezaron a darme más valor por mi uso responsable de su tiempo, aunque tú ya lo hagas por costumbre das la impresión de respeto, y estos te toman más enserio.

No faltaba a quien le importara un reverendo pepino, pero te acostumbras a llevar siempre un libro contigo, cuántos libros termine esperando a que llegaran las personas o empezaran las cosas.

La sensación de seguridad

No hay nada más feo que ver que tu celular no está donde lo dejaste; caminar por las calles del eje central, mixcalco, la guerrero, cualquier lugar del estado de México y tener la repentina idea de que ese puede ser el último día que tengas tu celular, alucinar que algún tipo está viendo si el bulto de tu pantalón será un celular que valga la pena robar.

Eso nunca sucede cuando vives sin celular, no es que te sientas invulnerable, pero sabes que no llevas nada que valga la pena robar, no importa saltar a la cama o al agua, pierdes ese estigma de poder romper algo que luego tendrás que seguir pagando. Además que no tienes juegos ni estas distraído en la calle, ni llevas audífonos, tu estado de alerta esta donde debe estar: en tu entorno.

El espacio de reflexión

Es sorprendente lo enormemente informados que hoy estamos y a la vez lo poco reflexivos sobre estos temas, cuando vives sin celular te cuestionas si realmente quieres que tu personalidad y tu sentido del humor este basado en memes o en videos de YouTube.

Eres más práctico, más acertado y más consiente con la información; puedes ver desde afuera a los demás de manera panorámica y mejorar tus cuestiones sobre la calidad de vida y la realidad. Te das cuenta con quienes si cuentas, por el simple hecho de que te llaman, te buscan, y ya solo usas las redes para cuestiones de valor, algo que no necesariamente tienen que ser cosas del interés general ni útiles para la vida real.

Esa es la experiencia y no olviden que la tecnología es tan inteligente como el usuario que la usa.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/29/58138ac5e5fdea3f578b4583.html

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